martes, 10 de noviembre de 2009

"Permitidme tutearos, imbéciles"

Otro de Reverte, sobre educación...

"Permitidme tutearos, imbéciles" - Arturo Pérez-Reverte (XL Semanal)

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera. No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas..

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña. Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.


Fuente: El Semanal

viernes, 6 de noviembre de 2009

EL CAZAPIRATAS SIN COMPLEJOS

Aquí os dejo un artículo de Pérez Reverte bastante entrenido, por todo el tema de los piratas somalíes:

EL CAZAPIRATAS SIN COMPLEJOS

Me dicen los amigos hay que ver, Reverte, con esto del paisaje que tenemos y la que está cayendo, salimos a cabreo semanal con blasfemias en arameo, y hace tiempo que no cuentas ninguna de esas peripecias de la historia de España que dejabas caer por esta página, de marinos, conquistadores, aventureros y gente así, políticamente incorrecta, que a veces consuelan y hacen descansar de tanta basura parlamentaria y municipal, y tanta cagada de rata en el arroz. Y como los amigos siempre tienen razón, o casi, y es verdad que hace tiempo no toco esa tecla, hoy vamos a ello. De todas formas, para no perder el pulso de la actualidad actual, quisiera recordar a un personaje que practicó la alianza de civilizaciones a su manera. Ya me dirán ustedes si viene a cuento, o no.



Se llamaba Antonio Barceló, Toni para los amigos. Como de costumbre, si hubiera sido francés, inglés o de cualquier otra parte, habría películas y novelazas con su biografía. Pero tuvo el infortunio de ser mallorquín, o sea, español. Con perdón. Que es una desgracia histórica como otra cualquiera. El caso es que ese fulano es uno de mis marinos tragafuegos favoritos. Tengo su retrato enmarcado en mi casa, junto al de su colega de oficio Jorge Juan, y en el Museo Naval de Madrid hay un cuadro ante el que siempre me quito un sombrero imaginario: D. Antonio Barceló con su jabeque correo rinde a dos galeotas argelinas. Hijo de un marino comerciante y corsario, embarcó siendo niño en los barcos de su padre. La primera fama la consiguió con sólo 19 años, en 1736, cuando ya navegaba como patrón del jabeque correo de Palma a Barcelona, y empezó a darse candela con los piratas norteafricanos que infestaban el Mediterráneo occidental. En aquellos tiempos, como no había telediarios donde hacer demagogia, a los piratas se les aplicaba directamente el artículo 14. Y Toni Barceló, que conocía el percal y no estaba para maneras de oenegé, lo aplicaba como nadie. El ministro Moratinos y la ministra Chacón habrían hecho pocas ruedas de prensa con él. Prueba de ello es que, pese a ser marino mercante y no de la Real Armada –allí sólo podían ser oficiales y jefes los chicos de buena familia–, fue ascendiendo en ésta, con los años, de alférez de fragata a teniente general, a lo largo de una vida marinera bronca, azarosa y acuchilladora. Dicho de otra forma, a puros huevos.

Lástima, insisto, de película que, como tantas otras, en este país de cantamañanas nunca hicimos. Ni haremos. Barceló libró combates y abordajes de punta a punta del Mediterráneo. Combatió a los piratas y corsarios, e hizo él mismo la guerra de corso con resultados espectaculares. Sin complejos. Su ascenso a teniente de navío lo consiguió por la captura al arma blanca de un jabeque argelino, que le costó dos heridas. Sólo entre 1762 y 1769 echó a pique 19 barcos piratas y corsarios norteafricanos, hizo 1.600 prisioneros y liberó a más de un millar de cautivos cristianos. Y menos de diez años después, sus jabeques, navegando pegados a tierra y jugándosela en las playas, impidieron que la expedición española contra Argel terminara en un desastre. Eran tiempos poco favorables a la lírica, y lo de las fuerzas armadas españolas humanitarias marca Acme se la traía a Barceló, como a todos, bastante floja. Argelia era la Somalia de entonces, más o menos, y a los atuneros de entonces los protegió a su manera: en 1783 fue con una escuadra a Argel, disparó 7.000 cañonazos contra la ciudad e incendió 400 casas. Sin despeinarse.

También he dicho que era español, y eso tiene su pago de peaje. La envidia y la mala fe lo acompañaron toda su vida. Sus colegas de la Real Armada no podían verlo ni en pintura, y andaban locos por que se la pegara. No tuvo, como es natural, amigos entre sus pares. Ayudaba a eso su persona y carácter, poco inclinado a tocar cascabeles. Era hombre rudo y de escasa educación –sólo sabía escribir su nombre–, brusco de modales, sordo como una tapia por el ruido de los cañones. Tampoco era guapo, pues la cicatriz de un sablazo le cruzaba el careto de lado a lado. Gajes del oficio. Pero sus tripulaciones lo adoraban, peleaban por él como fieras y lo acompañaban, literalmente, a la misma boca del infierno. Ganó honores y botines, rindió a enemigos, asombró al mismo rey, y mandó barcos y escuadras hasta los 75 años. Se retiró al fin a Mallorca, donde murió entre el respeto de todos. Fue uno de los poquísimos casos en que España no se comportó como ingrata madrastra, y agradeció los servicios prestados. Su fama fue tanta que en sus tiempos corrió en coplas una décima famosa, a él dedicada, que concluía: «Va como debe ir vestido / fía poco en el hablar / mas si llega a pelear / siempre será lo que ha sido».

Imaginen lo que se habría reído viendo lo de Somalia en el telediario, y a los piratas en la Audiencia Nacional.

XLSemanal Número: 1150
Del 8 al 14 de noviembre de 2009


Mi opinión dista bastante, en este tema, de la Pérez Reverte, pero el artículo me ha gustado mucho por la referencia histórica y el poco caso que hacemos los españoles a nuestros héroes nacionales... seguro que en USA ya habrían rodado 1 película y sus correspondientes remakes sobre este personaje.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Tesoros naturales de nuestra región

No es necesario viajar a lejanos y exóticos países para apreciar grandes maravillas naturales, pues nuestra región nos ofrece una buena variedad de ellas. Hoy me gustaría homenajear a uno de estos tesoros que es, injustamente, infravalorado. Me refiero a una importante parte de nuestro patrimonio geológico que, por no constituir increíbles paisajes, parece estar condenado al olvido.

Localización de Geosites en España. Fuente: NASA

En ciertos puntos de nuestra región (Calasparra, Jumilla, Moratalla, Mazarrón, Cehegín y Cartagena) se pueden encontrar un conjunto de rocas muy poco comunes, tanto que solo se presentan en tres lugares a nivel mundial (SE de España, Toscaza (Italia) y Australia Occidental). Su naturaleza excepcional se debe a lo extraordinario de su composición química y mineralógica, destacando su alto contenido en potasio . Así, determinar su origen ha supuesto (y supone) un gran reto, que puede aportarnos mucha información sobre la Historia Geológica de la Región de Murcia. Actualmente se acepta que el magma del que proceden dichas rocas se origino en la parte basal de la corteza y superior del manto, con la particularidad de que dicho manto, antes de dar lugar al magma, fue contaminado y metasomatizado por fluidos generados en la subducción de África bajo Iberia.


Disyunción columnar en rocas lamproíticas del Cerro Negro (Calasparra)


Estas rocas pueden parecernos "simples" y "ordinarias" piedras, pero debemos ser conscientes de los procesos tan complejos y titánicos que tuvieron lugar para su "nacimiento", de una magnitud incomprensible para la mente humana. Solo entonces nos daremos cuenta de que no son simples "piedras" y podremos apreciar su valor real.

Como último apunte señalar que estos yacimientos están recogidos en un inventario internacional realizado por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas, con el co-patrocinio de la UNESCO, como parte del Proyecto Global Geosites, cuyo fin es la preservación de la Geodiversidad. Debemos estar orgullosos de que nuestra región posea tal patrimonio. Más información en:

PROYECTO GEOSITES

jueves, 29 de octubre de 2009


En el año 1855 el decimocuarto Presidente de los Estados Unidos, el demócrata Flanklin Pierce, les propuso a los Dewamish, una tribu india americana, que vendiesen sus tierras a los colonos blancos y que ellos se fuesen a una reserva. El Jefe Seattle, el Gran Jefe de los Dewamish, dio la respuesta, a petición del Gran Jefe de los blancos, con un discurso cuya sabiduría, critica y prudente esperanza, incluso hoy, casi 150 años después, nos asombra y admira.




(...)

No sé, pero nuestra forma de ser es muy diferente de la vuestra. Quizás sea porque soy lo que vosotros llamais "un salvaje" y, por eso, no entiendo nada.

La vista de vuestras ciudades hiere los ojos de mi gente. Quizá porque el "Piel Roja" es un salvaje y no lo comprende. No hay silencio alguno en las ciudades de los blancos, no hay ningún lugar donde se pueda oír crecer las hojas en primavera y el zumbido de los insectos. No hay un solo sitio tranquilo en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar desde el que poder escuchar en primavera el brote de las hojas o el revolotear de un insecto. Tal vez sea porque soy lo que llamais "un salvaje" y no comprenda algunas cosas... El ruido de vuestras ciudades es un insulto para el oido de mi gente y yo me pregunto ¿Qué clase de vida tiene el hombre que no es capaz de escuchar el grito solitario de la garza o el diálogo nocturno de las ranas en un estanque?. Mi pueblo puede sentir el suave susurro del viento sobre la superficie del lago, el olor del aire limpio por el rocío de la mañana y perfumado al mediodía por el aroma de los pinos. El aire es de gran valor para nosotros, pues todas las cosas participan del mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre, todos. El hombre blanco parece no dar importancia al aire que respira, a semejanza de un hombre muerto desde hace varios días, embotado por su propio hedor. Pero, si os vendemos nuestra tierra, no olvidéis que tenemos el aire en gran estima, que el aire comparte su espíritu con la vida entera. El viento dio a nuestros padres el primer aliento, y recibirá el último. Y el viento también insuflará la vida a nuestros hijos. Y si os vendiéramos nuestra tierra, tendríais que cuidar el aire como un tesoro y cuidar la tierra como un lugar donde también el hombre blanco sepa que el viento sopla suavemente sobre la hierba en la pradera.

Cuando el último de entre mi gente haya desaparecido, cuando su sombra no sea más que un recuerdo en esta tierra -aun entonces- estas riberas y estos bosques estarán poblados por el espíritu de mi pueblo, porque nosotros amamos este paisaje del mismo modo que el niño ama los latidos del corazón de su madre.

Si decidiese aceptar vuestra oferta, tendría que poneros una condición: que el hombre blanco considere a los animales de estas tierras como hermanos. Soy lo que llamais "un salvaje" y no comprendo vuestro modo de vida, pero he visto miles de búfalos muertos, pudriéndose al sol en la pradera. Muertos a tiros, sin sentido, desde las caravanas. Yo soy un salvaje y no puedo comprender cómo una máquina humeante -el caballo de hierro- puede importar más que el búfalo, al que sólo matamos para sobrevivir. ¿Qué es el hombre sin animales? Si todos los animales desaparecieran el hombre también moriría en la soledad de su espíritu. Lo que le suceda a los animales tarde o temprano le sucederá también al hombre. Todas las cosas están estrechamente unidas.

Debeis enseñar a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la Tierra es su madre. Lo que le ocurre a la Tierra también le ocurre a los hijos de la Tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.

Nosotros sabemos que la tierra no pertenece al hombre, que es el hombre el que pertenece a la Tierra. Lo sabemos muy bien, Todo está unido entre sí, como la sangre que une a una misma familia. El hombre no creó la trama de la vida, es sólo una fibra de la misma. Lo que haga con ese ese tejido, se lo hace a si mismo. No, el día y la noche no pueden vivir juntos.

Tenéis que enseñar a vuestros hijos que el suelo que está bajo sus pies contiene las cenizas de los nuestros. Para que respeten la tierra, contadles que la tierra contiene las almas de nuestros antepasados. Nuestros muertos siguen viviendo entre las dulces aguas de los ríos, y regresan, de nuevo, con cada suave paso de la Primavera, y sus almas van con el viento que sopla, rizando la superficie del lago.

Consideramos la posibilidad de que el hombre blanco nos compre nuestra tierra. Pero mi pueblo pregunta: ¿Qué es lo que quiere el hombre blanco? ¿Cómo se puede comprar el Cielo, o el calor de la tierra, o la velocidad del antílope?. ¿Cómo vamos a vender todo esto y cómo vais a poder comprarlo?. Acaso podréis hacer con la tierra lo que queráis, sólo porque firmemos un pedazo de papel y se lo entreguemos al hombre blanco?. Si nosotros no poseemos el frescor del aire, ni el resplandor del agua, cómo vais a poder comprarlo? ¿Es que, acaso, podéis comprar los búfalos cuando ya hayais matado al último?. Consideraremos la oferta. Sabemos que si no os la vendemos vendrá el hombre blanco y se apoderará de nuestra tierra.

Sabemos una cosa que, tal vez, el hombre blanco descubra algún día: nuestro Dios es vuestro Dios. Podeis pensar que ahora Él os pertenece, de igual manera que hoy deseais que nuestras tierras sean vuestras.. Pero no es así. Él es el Dios de todos los hombres y su amparo alcanza por igual a mi gente y a la vuestra.

Consideraremos vuestra oferta de que vayamos a una reserva. Queremos vivir aparte y en paz. No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. Nuestros hijos verán a sus padres sumisos y vencidos. Nuestros guerreros estarán avergonzados. Después de la derrota pasarán sus días en la holganza, y envenenarán sus cuerpos entre comida y alcohol. No importa dónde pasemos el resto de nuestros días. No quedan ya muchos. Sólo algunas horas -un par de inviernos- y no quedará ningún hijo de la gran estirpe que en otros tiempos vivió en esta tierra, y que ahora en pequeños grupos viven dispersos por el bosque, para gemir sobre las tumbas de su pueblo. Un pueblo que en otros tiempos fue tan poderoso y tan lleno de esperanza como el vuestro.

¿Pero, por qué entristecerse por la desaparición de una nación? Las naciones están hechas por hombres. Es así. Los hombres aparecen y desaparecen como las olas del mar. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común de las cosas. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos...

También los blancos desaparecerán, y quizá antes que otras estirpes. Continuad contaminando y corrompiendo vuestro lecho y cualquier noche morireis ahogados en vuestra propia suciedad. Eso sí..., caminareis hacia la extinción rodeados de gloria y espoleados por la creencia en un Dios que os da poder sobre la Tierra y sobre los demás hombres. Cuando todos los búfalos se hayan ido, los caballos salvajes hayan sido domados, el rincón más secreto del bosque invadido por el ruido de la multitud, y la visión de las colinas esté manchada por los alambres parlantes (*), cuando desaparezca la espesura y el águila se extinga, habrá que decir adiós al caballo veloz y a la caza.

Será el final de la vida y el comienzo de otra. Por algún motivo que se me escapa, Dios os concedió el dominio sobre los animales, los bosques y los Pieles Rojas. Quizá podríamos comprenderlo si supiésemos qué es lo que sueña el hombre blanco, qué ideales ofrece a los hijos en las largas noches de invierno, y qué visiones bullen en su imaginación, hacia las que tienden el día de mañana.

Pero nosotros somos "salvajes". Los sueños del hombre blanco nos están vedados. Y porque nos están ocultos, nosotros vamos a seguir nuestro propio camino. Pues, ante todo, estimamos el derecho que tiene cada ser humano a vivir tal como desea, aunque sea de modo muy diverso al de sus hermanos. No es mucho lo que nos une.

Consideraremos vuestra oferta...

Si aceptamos es sólo por asegurarnos la reserva que habéis prometido. Quizá, allí podamos acabar los pocos días que nos quedan, viviendo a vuestra manera. Cuando el último Piel Roja de esta tierra desaparezca y su recuerdo sea solamente la sombra de una nube sobre la pradera, todavía estará vivo el espíritu de mis antepasados en estas orillas y estos bosques. Pues ellos amaban esta tierra, como ama el recién nacido el latido del corazón de su madre. Si os llegáramos a vender nuestra tierra, amadla -como nosotros la hemos amado-. Cuidad de ella -como nosotros la cuidamos- y conservad el recuerdo de esta tierra tal como os la entregamos.

¿Dónde está el bosque espeso?: Desapareció. ¿Qué ha sido del águila?: Desapareció. Así se acaba la vida y sólo nos queda el recurso de intentar sobrevivir.

Jefe Seattle (1855)

Kany Arkana - 5eme soleil


martes, 1 de septiembre de 2009

Marvel 70 Aniversario

La fecunda Casa de las Ideas acaba de cumplir la nada despreciable edad de 70 añitos, ¿y qué mejor forma de celebrarlo que haciendo una recopilación de las mejores portadas de todos los tiempos?. Desde luego, todas ellas son una auténtica delicida, podéis verlas en el siguiente enlace http://marvel.com/seventy_years/countdown/winners/covers/rank/1

En el ranking tenemos como número 1 la correspondiente al número 340 de "El Increíble Hulk", protagonizada por Lobezno alías "el mejor argumento en pro de la depilación masculina" y Hulk. En el segundo puesto tenemos a Spiderman en el número 15 de "Amazing Fantasy", en el que el carismático "cara-red" retorna al oficio de lo superheroico.



Sinceramente, yo me quedo con todas... y es que ninguna tiene desperdicio. Aquí os dejo una pequeña recopilación con mis favoritas:


viernes, 28 de agosto de 2009

Imprescindible

Marvel: La generación perdida
Guión: Roger Stern y John Byrne
Dibujo: John Byrne
Título original: Marvel: Lost Generation

Hablar de Roger Stern es hablar de uno de los grandes guionistas del cómic americano. Sus historias tienen argumentos coherentes, planteamientos maduros, giros llenos de ingenio y un tinte épico, de "ésta es una historia más grande que la vida misma". En otras palabras, leer a Roger Stern es un gustazo.

Hablar de John Byrne es hablar de uno de los GRANDES. Posiblemente sea cierto que tenga un gran ego, ciertos aires de superioridad y (para que negarlo) bastante prepotencia. Pero todo eso no quita que sea uno de los autores completos más geniales que existen en el panorama del comic yanqui.

Por desgracia, ambos autores estaban algo perdidos de un tiempo para acá. De Stern poco sabíamos, salvo algunas sustituciones que había hecho guionizando series de Kurt Busiek (practicamente co-guionizó la etapa de Busiek en Iron Man). A Byrne le habíamos visto primero haciendo barrabasadas en Spiderman: capítulo uno y, esta vez haciendo un trabajo muy bueno, en X-Men: los años perdidos.



Por eso no exagero si digo que La generación perdida es una historia que sólo estos dos geniales autores podían haber concebido. Es una historia de ficción heroica, alejada de las estiradas historias de "continuará" que algunos comics representan. Curiosamente comienza en el número 12, y va avanzando en una curiosa cuenta atrás que en vez de concluir, nos contará la génesis de todo.

De la mano de la historiadora Cassandra, venida del siglo XXIII, veremos morir a toda una generación de héroes nada más comenzar (¿concluir?) la colección con el número 12. En un intento de impedir estos hechos, Cassandra irá retrocediendo en el tiempo (y en consecuencia, en los números de la colección) para avisar a los héroes de la Tierra de lo que habrá de ocurrir. Lo original es que como vemos la historia desde la perspectiva de Cassandra, el final ya lo conocemos, pero poco a poco nos acercamos a un principio que nos sorprenderá y que, como toda buena historia bucle, acabará mordiendose la cola.


Cada episodio es autoconclusivo, un episodio que ocurre "hace unos años" desde el episodio anterior, y que nos va revelando más secretos sobre esa generación perdida que habrá de morir. La duda es si no será Cassandra la causante de todo esto, ya que a cada encuentro tras los saltos en el tiempo los personajes recuerdan haberla visto y haber hablado con ella, pero Cassandra no.

Esta historia se cuenta para explicar qué pasó con los superhéroes después de que se retiraran tras las II Guerra Mundial y antes de que existieran Los 4 Fantásticos. Pero eso es un poco la excusa, porque la historia resulta tan interesante por sí misma que a nadie le importa cuándo se sitúa. De todas formas, Stern y Byrne no dejan de meter guiños a los seguidores de los superhéroes, y podremos ver versiones jóvenes y no heroicas de Reed Richards (Mr. Fantástico), Nick Furia (antes de ser Agente de SHIELD), el Dr. Banner (el monstruo llamado Hulk) y un largo etcétera.

Es, en conclusión, una historia de ciencia-ficción que puede leerse sin saberse nada de superhéroes. Muchos personajes tienen referentes muy simples: Caballero y Escudero, El Zorro, Hada o Ballesta son algunos de los nombres de estos héroes nuevos que, en esta cuenta atrás de 12 números, nos contarán desde su muerte a su génesis (o también está la posibilidad de leer la historia al revés, desde el punto de vista de los héroes, pero para eso hay que esperar a tener la colección entera).



En la edición española se ha optado por sacar tres tomos de 96 páginas cada uno, que recogerán en unos pocos meses este lujo de historia.


Texto de José Joaquín Rodríguez

jueves, 2 de julio de 2009

Los superheroes de los superheroes

Nunca os habeis preguntado si Spiderman, Lobezno, Hulk, Iron Man o Mr. Fantástico admiran a algún superheroe, alguien que tenga poderes superiores a los suyos, que imparta justicia y traiga la paz al mundo... la respuesta la tiene nuestro increíble vecino Spiderman: